miércoles, 18 de junio de 2014

Taller: Soberanía alimentaria y migraciones


El taller de Soberanía Alimentaria y Migraciones está pensado como un viaje, del campo al plato, del mundo rural del sur a las grandes urbes del norte, un viaje que intenta recorrer los caminos de los alimentos y los caminos de quienes los producen.

Nuestro compañero de viaje, viene de Guatemala y ha pasado varias estaciones, digamos que es un agrónomo y que como tal trabajó para el Instituto de Ciencias y Tecnología Agrícola en un momento en que el estado guatemalteco se estaba desmantelando (os suena de algo el FMI?) y por tanto los cultivos de semillas se perdían en el campo, luego en seguridad alimentaria para la FAO, buscando soluciones técnicas a problemas políticos, más tarde, en proyectos de agricultura campesina y en movimientos en defensa del territorio. Actualmente milita en el espacio colectivo Perifèries del Mon que acompaña a pueblos indígenas de América Latina para la construcción de un modelo de vida propio, también en la experiencia de un huerto ecológico y comunitario en Carpesa y en la Plataforma contra los Centros de Internamiento de Extranjero, en el País Valencià.



Contenido:

  • El tren del desarrollo y la destrucción del campo
  • De la revolución verde a los transgénicos
  • Migraciones forzadas y nuevos citadinos
  • Del campo al plato: Alimentos viajeros
  • Supermercados, no gracias.
  • Otro modelo agroalimentario es posible: La vía campesina, Grupos de consumo, Km 0, Huertos Urbanos, etc.


Será en el Ventanal (C/ Pobla del Duc, 10, local del GC Zaidía y muchas más cosas!) el martes 24 de junio a las 19:00.

lunes, 16 de junio de 2014

Sin Caridad no hay Justicia

14.06.2014 | 04:15 Levante
Si realmente les preocupase Benicalap a ese grupo de vecinos, que llevan varios días protestando airadamente contra el centro que debe construir la Asociación Valenciana de Caridad en mi barrio natal, más les debería inquietarles reconocer que la pobreza y la exclusión social, el desempleo, la precariedad laboral, la indigencia y el dolor existen y merecen ser atendidos y resueltos de forma positiva e inmediata por las instituciones públicas y privadas.

Es un deber y un derecho humano vivir dignamente. Y no es un concepto o idea de un loco revolucionario trasnochado; es una norma que recogen nuestras leyes y los tratados internacionales suscritos por el gobierno de España.

Es obvio que ese grupo de vecinos insolidarios -que de forma oportunista y visceral protestan ahora-, desconocen el contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de nuestra Constitución y de otros textos legislativos...

Se supone que todos nacemos para ser felices. Todos, absolutamente todos necesitamos tener las oportunidades y los medios materiales, espirituales adecuados, para llevar una existencia con un mínimo de dignidad, desde que nacemos hasta que dejamos este mundo.

Es una obviedad afirmar y reconocer la encomiable y meritoria labor que lleva tantos años desarrollando la Asociación Valenciana de Caridad; pero ahora más que nunca precisa del apoyo y respeto de todas las personas sensatas, de todos los colectivos cívicos que anhelamos y luchamos vivir en un mundo más justo, libre, solidario, fraternal.

Ya sabemos bien que Benicalap tiene muchos problemas, pero se han convertido en crónicos, gracias al comportamiento insolidario, irresponsable€ y a la pasividad, a la inercia de la inmensa mayoría de nuestros convecinos, obsesionados únicamente en consolidar sus privilegios personales, en mirarse el ombligo y esperar que otros les resuelva los problemas o levante la voz.

Nos quejamos verbal e irracionalmente mucho de los políticos, pero nuestros representantes son simples reflejos de nosotros mismos. No hemos querido o podido aprender a ser ciudadanos comprometidos, a ser vecinos activos y capaces de reflexionar y dialogar con otros vecinos y colectivos, a fin de consensuar respuestas eficientes a nuestras problemáticas. Y hay soluciones sencillas, pero exigen compromiso, respeto y sensibilidad por todas las partes, sin olvidar cultivar la tenacidad y la constancia.

Creo sinceramente que aislarse y negar la realidad diaria, ignorar la pobreza, el desempleo, la enfermedad, la exclusión, la miseria, la injusticia y todos los tipos de violencia€ es la mejor forma de acabar siendo víctima de lo mismo que condenan con tanta irracionalidad y furibundez ahora mismo algunos vecinos de Benicalap.

No seré yo quien recrimine a ese escaso número de ciudadanos, su falta de solidaridad y apoyo cuando otros vecinos y colectivos hemos denunciado hasta la saciedad y el hartazgo -como toca y cuando toca-, las carencias y problemáticas que llevamos sufriendo en nuestro barrio natal de Benicalap.

No voy a enumerar nuestras luchas y denuncias, pero los registros generales del Ayuntamiento y de la Generalitat dan fe de nuestra incansable labor en este último cuarto de siglo. Sobra, por tanto, cualquier comentario al respecto.

Pero sí quiero decir ahora algo con voz firme: negar el derecho a salir de la marginación, de la pobreza, del desempleo, de la indigencia€ a cualquiera de nuestros semejantes, es algo inasumible y mezquino en cualquier sociedad que se autoproclame moderna, libre, equilibrada, sana. Negar que se construya un centro en Benicalap, para paliar los numerosos síntomas que produce nuestra convulsa y caótica sociedad, es negarnos el derecho a ser personas, a ser humanos.

Mientras exista una persona que sufra, que sea condenada a la esclavitud o a la miseria, ninguno de nosotros podrá ser libre jamás. "La libertad debe ser para todos o para nadie", como bien decía Albert Camus en su "Hombre Rebelde"

No hace faltar afirmar ahora, ante ese coro de vecinos enfurecidos, que "la justicia social debe ser para todos o para nadie".

Estos comportamientos que emprenden desde hace unos días en una zona privilegiada de Benicalap, un grupúsculo vecinal, demuestran un síntoma muy grave y que nos afecta a todos. Cuando se pretende negar el derecho a la reinserción de nuestros semejantes en situación de exclusión... cuando se pretende evitar la construcción de un centro que ayude a paliar y combatir las consecuencias de la crisis económica, social, moral, asistencial... que todos padecemos de una manera directa o indirecta, es que hemos dejado de ser humanos y hemos pasado a ser algo parecido a una roca, a un trozo de carbón€

Mis convecinos parecen desconocer que en Valencia tenemos una virgen que se llama de los Desamparados. Es mucho más que una simple estatua que sale de procesión determinado día del año, entre vítores y zarandeos. Y lo dice alguien que ahora ya no es creyente, pero que siente un sincero y profundo respeto por aquellos que todavía se sienten integrados en el seno de una religión, que tienen fe en algún absoluto.

Aunque muchos no lo recuerden, Valencia fue pionera en la atención a los locos, menesterosos, enfermos, pobres ... todo ello gracias a la labor entusiasta de un sacerdote humilde y apasionado por la caridad, por la justicia, por lograr la felicidad de todas las criaturas de Dios. Por eso mismo, me resulta mucho más bochornoso que esos vecinos de mi barrio natal, no respeten (espero que por desconocimiento) la encomiable y titánica labor de Juan Gilaberto Jofré.

En nuestras labores como activistas cívicos, destinadas a la difusión del Patrimonio Cultural, solemos enseñar a propios y extraños, aquellos espacios urbanos donde el Padre Jofré exigía a los poderosos de Valencia, la necesidad de atender y cuidar a los desvalidos, a los enfermos, a las víctimas del infortunio.

También enseñamos la vivienda del gran humanista valenciano, Luis Vives, conocido por una obra donde da pautas para luchar eficientemente contra la pobreza y sus causas.

No voy a seguir dando ejemplos de grandes personalidades valencianas, que se han comprometido en cuerpo y alma, por lograr una sociedad más justa, libre, armónica, solidaria€ pero hay otros muchos nombres que, lamentablemente, han caído en el olvido.

Nuestros convecinos parecen no conocer que el futuro no ha sido escrito para nadie, y que cualquiera de nosotros puede ser víctima de la pobreza, el desempleo, la enfermedad.

Vecinos de Benicalap: nadie está libre del infortunio, pues todos, absolutamente todos somos seres humanos frágiles, vulnerables, sujetos a las imprevistas embestidas del destino, un destino que no podemos controlar ni dirigir.

Sinceramente desconozco si los vecinos que protestan son cristianos o profesan alguna religión, pero al menos deberían mostrar un poco de humanidad con aquellos que no tienen sus mismas oportunidades y son presas del desamparo.

Y tampoco quiero recordar ciertas reflexiones, efectuadas en su día por San Agustín de Hipona, pero si quiero finalizar con una breve frase que me sirve de bandera en estos momentos de aciaga y absurda protesta: "Sin caridad no hay justicia".

Por cierto: que dirían hoy mis venerados Padre Jofré y Luis Vives, al ver a un grupo iracundo de vecinos protestar contra la digna y ejemplar labor integradora de la Asociación Valenciana de Caridad, en un barrio como Benicalap, que cuenta con unas disparatadas y alarmantes tasas de desempleo, de personas víctima de la exclusión, los desahucios, la precariedad.

Es triste comprobar como hoy en día ya no están de moda los Derechos Humanos, la caridad, la solidaridad, la justicia.

sábado, 14 de junio de 2014

Comunicado de prensa - Federación de AAVV

COMUNICADO DE PRENSA

Valencia, 11 de junio de 2014.

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia y todo el movimiento vecinal desea hacer público SU TOTAL APOYO a las compañeras y compañeros de la Asociación de Vecinos Benicalap – Entre Camins ante los lamentables hechos que han llevado a cabo una parte de los vecinos y vecinas residentes de ese barrio, contra los miembros de la entidad vecinal.

La Federación de AAVV., APUESTA POR EL DIÁLOGO, LA INFORMACIÓN Y LA PARTICIPACIÓN para evitar llegar a situaciones límite e intolerables como las que están ocurriendo en Benicalap.

La Junta Directiva
Federación de AAVV.





DIVERSES INFORMACIONS DELS FETS:


Acosan la sede de la asociación de vecinos de Benicalap por el centro de Casa Caridad


El rechazo de varios vecinos a las obras del centro provoca un intento de invasión de la sede de la asociación de vecinos y obliga a intervenir a la Policía

JULIAN GIMENEZ   10-06-2014 - 12:56 CET
Un grupo de vecinos que se opone al proyecto están recogiendo firmas, amenazan con parar las obras, y se han mostrado especialmente violentos con la asociación de vecinos. Hay presencia policial permenente en el barrio para evitar altercados. El jueves Casa Caridad da a conocer los detalles del proyecto en un acto.
Hace unos días un grupo de 20 personas entraban en la sede de la asociación de vecinos profiriendo insultos y reclamando información respecto al centro de Casa Caridad. Ayer lo intentó un grupo de 200 persona. La directiva de la asociación estuvo durante una hora retenida en el local por miedo a una agresión. Tuvo que intervenir la Policía Nacional. Una presión vecinal que se remonta a semanas atrás, que ha adquirido tintes violentos y que está afectando a la actividad de la asociación.




Argumentos a favor y en contra
Los vecinos que rechazan el centro de Casa Caridad sostienen que allí se dirigirán drogadictos a por sus dosis de metadona y a reclusos de Picassent. Acusan a la asociación de vecinos de ocultar información, de ser cómplices del proyecto. El presidente aclara que el centro acogerá un comedor, una escuela infantil, y un albergue para personas que pasan por quirófeno y no tienen casa donde alojarse después. La asociación de vecinos atribuye el rechazo a intereses particulares de algunas personas.
En este sentido, Casa Caridad afirma tajante a través de un comunicado que el nuevo proyecto que ha comenzado a construir está destinado a personas sin recursos en estado convaleciente, a familias y a niños en riesgo de exclusión y en ningún caso tiene previsto atender a personas drogodependientes ni dispensar metadona.
Añade la institución que el centro procurará ofrecer una vida más digna a personas desfavorecidas en un proyecto que será siempre respetuoso con el entorno "tal y como ha venido haciendo durante más de 108 años". Casa Caridad lamenta además la situación generada pero matiza que en todo momento ha estado en contacot con la Asociación de Vecinos para informarle del proyecto.
Reacciones
La concejala Rosa Albert traslada el apoyo del grupo municipal de Esquerra Unida a la Asociación de Vecinos por la labor que está desarrollando en el barrio. Albert califica de "error" que una parte del vecindario responsabilice a la propia entidad vecinal de la decisión. Según la edil, los representantes vecinales no son los que toman este tipo de decisiones, sino los políticos, a quienes se tienen que dirigir este tipo de quejas

PODEU MIRAR TAMBÉ:


Por el movimiento vecinal, por Benicalap y Pep Bellver: