lunes, 25 de abril de 2016

LA BATALLA DE LAS DETENCIONES ILEGALES (I)


Me reconozco un converso. No sé si me afecta el fenómeno tan frecuente en la historia del fanatismo del converso, procedente en no pocas ocasiones del afán de quien no tiene un origen muy limpio por “compensar” con una hoja de servicios impoluta las manchas de sus inicios. Creo que no, puesto que estoy dispuesto a confesar públicamente que la opinión de mis primeros días no era la misma que ahora, y es más, señalar cómo se produjo mi caída del caballo. Tampoco voy a dramatizar: yo nunca he pasado de ir persiguiendo extranjeros a intentar salvarlos, pero reconozco que el tema de la detención no lo veía clarito clarito del todo, y pensaba que era un despropósito que nos podía llevar a hollar fangosos terrenos en los que quedarnos embarrados hasta la cintura.

lunes, 11 de abril de 2016

LA LARGUÍSIMA BATALLA DE LOS CIES (Y V)


Tras el paréntesis vacacional — ¡joder, qué falta me hacía! – va siendo hora de poner fin a este largo culebrón en que se ha convertido esta entrada sobre la batalla de los cies. En su propio título ya avisé de que era larga, y consecuentemente allá vamos con el capítulo final y cierre, y a otro tema, que hay para largo.
Como colofón, digo, a este relato de batalla, me pondré un poco más reflexivo, y resumiré mucho lo que me queda de relato. En las anteriores “entradas” me extendí demasiado en un relato en el que asumí un protagonismo – palabra muy desprestigiada, pero que habrá que recuperar, me temo, pues sin ella no se entienden bien ni se articulan otros conceptos necesarios – que me han hecho adoptar un tono casi de memorias, tal y como reflejaba en la introducción.
No puedo dejar pasar el trabajo y esfuerzo de todos los que, antes y después, se han implicado en esta batalla, y han tomado el relevo de ese protagonismo que en su momento tuve que abandonar, por muchas circunstancias.