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jueves, 28 de diciembre de 2017

EL NUEVO PLAN GENERAL DE VALENCIA PONE FIN AL PAGO DE LAS EXPROPIACIONES


- Primará la vía de la compensación de aprovechamientos urbanísticos para hacerse con los solares dotacionales sin desembolso alguno

- Tanto la normativa estatal como la ley autonómica en vigor contempla la conocida como vía de la compensación

FRANCISCO ÁLVAREZ, 28 DIC. 2017 El Mundo
La expropiación de suelos urbanos como fórmula para obtener equipamientos públicos tiene los días contados. El Ayuntamiento de Valencia quiere priorizar vías menos lesivas para las arcas públicas en el nuevo plan general, que en la actualidad se encuentra en fase de tramitación. El objetivo final no es otro que lograr las parcelas para dotaciones públicas a coste cero, es decir, sin que el consistorio tenga que desembolsar cantidad alguna en metálico al propietario. No se trata de ninguna quimera. Desde 2007 existen instrumentos que hacen viable esta opción, explica el arquitecto Gerardo Roger, quien ya ostentó la Dirección General de Urbanismo entre 1990 y 1995.

Tanto la normativa estatal como la ley autonómica en vigor contempla la conocida como vía de la compensación, aunque ninguno de los grandes consistorios de la Comunidad Valenciana lo ha llevado a la práctica hasta la fecha. Valencia será el primero en recogerlo, y El Cabanyal se convertirá en el banco de pruebas. «Se pretende que la incorporación de suelo para nuevas dotaciones como zonas verdes no cueste nada al Ayuntamiento», explica Roger, que coordina el equipo multidisciplinar al que el Consistorio adjudicó la redacción del Plan Especial de El Cabanyal.

Se trata de extrapolar al suelo urbano conceptos habituales en la gestión del urbanizable. Como ya sucede en los Planes de Actuación Integrada (PAI), el propietario cederá a la Administración local el suelo calificado como dotacional a cambio de los derechos de aprovechamiento urbanístico -la utilidad de un suelo a efectos de su edificabilidad- en parcelas próximas que sí sean edificables. «La idea general es costear las dotaciones con las plusvalías que genera el propio urbanismo para que el dinero público se reinvierta en lo que realmente importa, zonas verdes, colegios... no en hacerse con suelo», explica el arquitecto. 

Esta herramienta resulta decisiva para hacer económicamente viables todas las actuaciones previstas en el Plan Especial, del que por ahora sólo se han esbozado las líneas básicas. No en vano, el futuro Plan Especial aspira a incrementar un 23% los equipamientos de los barrios afectados, lo que conllevaría un ingente gasto para las arcas municipales únicamente en expropiaciones.

El escenario se repite en el caso del Plan de General de Valencia, que centrará el crecimiento a corto y medio plazo en el desarrollo de parcelas en la ciudad consolidada. En este caso, también se prevé recurrir a la fórmula de la compensación o de la equidistribución para mejorar los equipamiento sin recurrir a la expropiación.

La revisión de la Ley de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje (Lotup) tratará de sacar más partido a esta fórmula, a la que no se ha recurrido pese a las evidentes ventajas para los consistorios. En la reforma normativa se han incluido modificaciones que facilita y agilizan estas tramitaciones, indica Roger.

CERCO A LOS PISOS TURÍSTICOS EN EL CABANYAL

La proliferación de apartamentos turísticos en los Poblados Marítimos no ha pasado inadvertido para los redactores del Plan Especial del Cabanyal, que en las últimas semanas han comprobado la preocupación existente en una parte del vecindario, que teme las molestias derivadas de un tipo de turismo que, en muchas ocasiones, escapa del control de la Administración. Es por ello que la nueva hoja de ruta que ha de marcar las pautas para la recuperación del barrio regulará también estos usos, según reconoce el coordinador del equipo, Gerardo Roger. Tras remitir al Ayuntamiento un primer documento con las líneas generales del Plan Especial, el equipo multidisciplinar que trabaja en su confección aspira a disponer del informe de desarrollo a lo largo del próximo verano. El objetivo, de hecho, es que el nuevo planeamiento pueda estar prácticamente listo antes de que finalice la presente legislatura, en la primavera de 2019. «Si no está aún aprobado, al menos que esté ya en Urbanismo», precisa Roger.

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