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martes, 28 de agosto de 2018

EL FRACASO COLECTIVO


El puente provisional propuesto para unir el Grao con la avenida de Francia constata cómo se hace Valencia: con remiendos

Paco Moreno, 27 agosto 2018, Las Provincias
Reparación imperfecta o provisional que se hace en caso de urgencia. Esa es la definición que encuentro en el diccionario cuando busco la palabra «remiendo» o la de un pedazo de tela que se cose a lo que está viejo o roto. Cualquiera de las dos sirve, seguramente ambas, para explicar el plan urbanístico del Grao que ha sido entregado en el Ayuntamiento hace unos días, en principio con todas las indicaciones precisas del gobierno municipal.

La construcción de una pasarela peatonal sobre las vías del túnel de Serrería para unir el Grao con la avenida de Francia ya fue anticipada a finales de junio, aunque el añadido de un puente y una rotonda en mitad de la prolongación de la Alameda ha terminado por destapar el propósito del Consistorio de que en esta ciudad predomine la eterna decisión provisional que con el paso de los años se convierte en definitiva.

Ya tuvimos que tragar con una estación provisional, la Joaquín Sorolla, donde los responsables de Fomento insistían desde el principio en rebatir su vida efímera a quien quisiera seguir ese discurso. No es mi caso. La estación Central es la buena, la definitiva, la que merece Valencia. En el Grao ocurre lo mismo y estamos dejando pasar la oportunidad una vez más.Repaso la hemeroteca y encuentro la misma noticia publicada a lo largo de varios años, nada extraño cuando se trata de las infraestructuras de Valencia. Desde los tiempos de Fernández de la Vega, que ya ha llovido, se habla de las famosas tres alternativas para prolongar el soterramiento de las vías en Serrería. Ninguna con presupuesto asignado, por supuesto.

Cada vez compro más la idea de que la primera fase del Parque Central, esa que se abrirá con dos años de retraso, es lo único que verán mis ojos, pero me niego a pensar lo mismo con lo que los cursis llaman la nueva frontera de Valencia. Apostar por un puente provisional para unir el Grao y la avenida de Francia sería, además de una patada donde más duele a los vecinos que se asomen a sus ventanas para saludar a los conductores, un error estratégico para una ciudad que no debe quedarse atrás.

Hay mucho interés del sector privado en edificar en el nuevo barrio del Grao. Estupendo y es positivo para todos, pero no convirtamos esta parte de la ciudad en una jaula de oro. Una pasarela y un puente provisional, más una serie de pasarelas desde el cauce, dan la razón a la portavoz de València en Comú, María Oliver, al rechazar ese planeamiento. Demasiado provisional todo.

Primero hay que resolver el soterramiento de las vías y después cómo acabar el jardín del Turia. En el planeamiento entregado al Ayuntamiento, sus autores se limitan a pintar una lámina de agua y algo de verde en las riberas. ¿Renunciamos a que los vecinos de Nazaret puedan hacer el mismo uso del viejo cauce que los demás vecinos de Valencia? No es cosa para tomarse a la ligera y habrá que debatirlo.

Después está la «minucia» de los 40 millones de euros que costarán los colectores y el depósito de tormentas, que en principio se pretende pedir a la Confederación Hidrográfica del Júcar. Por no hablar de los 45 millones de euros que reclama la Generalitat del pedazo de circuito de Fórmula 1 que pasa por el Grao y que ahora habrá que discutir la cantidad que pagan los propietarios de los solares. Demasiadas incógnitas, demasiadas condicionantes para dar por bueno un planeamiento que tenía como encargo cumplir la petición del pleno de eliminar la obligación de mantener el circuito de F-1 y suprimir 26.000 metros cuadrados de canales, que sencillamente han pasado a ser zonas verdes.

Es difícil lograr un acuerdo con un Gobierno tan endeble pese al entusiasmo generado esta semana por la noticia del pago de la deuda de la Marina con el Instituto de Crédito Oficial, que por cierto no son 350 millones de euros como se dijo en la apresurada noticia que salió de la Generalitat. Son unos veinte millones más, pero ¿Qué más da?

Ese anuncio debe tener un recorrido tan largo todavía que pierdo la cuenta. Está vinculado con los Presupuestos del Estado y con el techo de déficit y con el Senado y su reforma, y con que Pedro Sánchez gane unas elecciones generales, lo que todavía no ha hecho.

Vamos, que no seré yo el que diga que no veremos esa deuda pagada, pero hacen falta varias tazas de optimismo bebidas sin respirar para creérselo. De momento, los únicos que han apostado con su dinero son los promotores del Grao. El resto, o sea la Administración pública, no ha hecho los deberes los últimos 20 años en este ciudad. Con que todo sea provisional, les vale hasta las próximas elecciones.

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