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lunes, 3 de septiembre de 2018

EL AYUNTAMIENTO MANTIENE EN EL AIRE SEIS PROYECTOS CLAVE PARA VALENCIA


Hasta cuatro planes de la ciudad están paralizados o ralentizados por tensiones internas del tripartito

Álex Serrano, 2 septiembre 2018, Las Provincias
La ciudad va al ralentí. El Consistorio mantiene en el aire hasta seis grandes proyectos cuyo futuro no está del todo claro. El último de ellos fue el PAI del Grao, al que el mismo alcalde de Valencia, Joan Ribó, se encargó de dejar en el cajón, supeditado a «algunas modificaciones». Pero junto a este hay otros seis grandes proyectos que, ya sea por tensiones internas dentro del tripartito, por calendario o por cálculo electoral (el mandato ya encara su último año), duermen el sueño de los justos o, como mucho, avanzan con una lentitud en muchos casos exasperante para los vecinos de la ciudad.

1. PAI del Grao
PSPV y Compromís chocan por el frente marítimo
El PAI del Grao es la polémica más reciente. El alcalde Ribó pidió «correcciones significativas» en el proyecto año y medio después de encargarlo y de aprobar, evidentemente, los criterios del mismo. El primer edil quiere que se respete en el cauce la anchura de 145 metros para el jardín como antes del circuito de la Fórmula 1, además que se soterren las vías a la salida de Serrería, un proyecto, por su parte, que no depende tanto del Consistorio como de ADIF. «Hay otro aspecto importante como destruir el cuartel de la Guardia Civil, un edificio de la Conselleria de Agricultura y algún otro que pensamos no es lo más razonable», dijo el primer edil. El concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià, salió a defender el plan, que considera «una respuesta adecuada atendiendo a las directrices de calidad urbana». «Es un documento abierto y son bienvenidas todas las aportaciones pero para nosotros no se trata de un debate aplazable porque de él depende completar la fachada marítima y la conexión de Moreras y Nazaret con el resto de la ciudad», indicó el concejal de Urbanismo. Después, fue Grezzi quien salió a hablar del tema, haciendo la brecha más grande.

2. Terminal de cruceros/La Marina
Pendientes de un estudio sobre el impacto en Nazaret
A Ribó no le terminaba de convencer la idea de la nueva terminal de cruceros que el Puerto planteó en el espacio que antes ocupaban Transmediterránea y Unión Naval. Principalmente, el alcalde consideraba que estaba demasiado cerca de la ciudad como para no estudiar en profundidad los efectos que el continuo tráfico de cruceristas tendría en barrios como Nazaret y Moreras. Por eso, el pasado mes de abril frenó el proyecto, después de que el presidente de la Autoridad Portuaria, Aurelio Martínez, lo anunciara en rueda de prensa, y este verano el Puerto ha anunciado que pedirá un informe para estudiar ese impacto en los residentes en los barrios marineros del sur de la ciudad que preocupa al Consistorio. Además, los nuevos proyectos de la Marina van al ralentí lastrados por una deuda que el Gobierno socialista ha prometido asumir.

3. ZAL
València en Comú exige un corredor verde
La Zona de Actividades Logísticas del Puerto se proyectó en los años 90, pero nunca ha estado en completo funcionamiento. Para construirla y dar así respuesta a las demandas logísticas de uno de los puertos más importantes del Mediterráneo, se eliminó huerta en la zona de La Punta. Sin embargo, con el paso del tiempo, los terrenos vacíos en esa zona de la ciudad comenzaron a levantar ampollas, primero en los residentes de la fachada litoral y luego en el propio Consistorio. València en Comú, el verso más libre del tripartito de la Nau, respondió a las declaraciones de Ribó de que la ZAL era irreversible y la huerta perdida ya no se podría recuperar con un contundente comunicado, consensuado con el grupo de Podemos en las Corts, en el que pedía un corredor verde. Esta idea iba en la línea de los planteamientos de Per l'Horta, entidad con la que València en Comú se ha alineado en otras ocasiones. Tanto Compromís como PSPV no están en contra de poner la marcha la ZAL a cambio de tibias reivindicaciones urbanísticas en forma de más zonas verdes y paseos peatonales.

4. Plan Cabanyal
Un barrio perdido en los tiempos de la Administración
El Cabanyal no está paralizado, sino que se mueve muy lento. Extremada y exasperantemente lento para los vecinos del Cabanyal. La decisión, al poco de llegar al poder, de enterrar definitivamente el proyecto del PP de ampliar la avenida Blasco Ibáñez iba acompañada de toda una estrategia de rehabilitación y adecuación de la llamada zona cero y del resto del Cabanyal-Canyamelar, pero los vecinos critican que los tiempos de la Administración son tan lentos que los efectos de las inversiones municipales apenas se ven. Las últimas declaraciones de Ribó, hablando de que en el barrio no se podía «echar a la gente de sus casas» han soliviantado, y mucho, las entidades vecinales del barrio, que han pedido mejoras en la convivencia.

5. Peatonalización en la plaza del Ayuntamiento
El proyecto estrella del próximo mandato
Como en rugby, lo que Ribó hizo el pasado mes de enero con la peatonalización de una parte de la plaza del Ayuntamiento entre las calles de la Sangre y Periodista Azzati se puede tildar de patada a seguir. «No me puedo aventurar a decir cuándo se podrá actuar en la plaza del Ayuntamiento, aunque ya hemos pedido los proyectos de reforma integral», dijo el primer edil, en respuesta a las críticas de vecinos y comerciantes. Grezzi anunció la actuación en octubre y el PSPV le respondió que las obras corresponderían, en cualquier caso, a ellos. Un nuevo rifirrafe entre Sarrià y el concejal de Compromís que terminó con Ribó cogiendo las riendas de la movilidad en el centro y posponiendo sin fecha la actuación en la plaza céntrica, que en teoría iba a ir aparejada a la reforma de la plaza de la Reina.

6. V-21
A vueltas con la huerta protegida
Fue de nuevo València en Comú quien alzó la voz respecto a la V-21. En mayo, el grupo municipal criticó el proyecto de ampliación de Fomento porque, en línea con Per l'Horta, se protegía menos huerta de lo que ellos habrían querido. Rápidamente, el alcalde salió a los medios para decir que la ampliación y el acceso norte, necesarios para descongestionar una entrada a Valencia que presenta atascos kilométricos casi semanales, se pueden llevar a cabo sin destruir más huerta. De hecho, el Consistorio presentó una propuesta al ministerio que permite proteger un 60% más de terreno cultivable, según fuentes municipales. Y eso que la posición inicial de Ribó era que los 145 millones que costará ese tercer carril entre Valencia y Port Saplaya, entre otras actuaciones, se destinaran a mejorar el transporte público. Finalmente, terminó por abogar por ampliar la V-21. Cabe recordar que un informe del Consell considera vital esta ampliación, así como las obras en otra de las circunvalaciones de Valencia, la V-30.

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